Alimentación saludable en personas mayores.

Alimentación saludable en personas mayores.

El envejecimiento actual de la población ha constituido un cambio epidemiológico y demográfico que ya se ha instalado en nuestra sociedad, por lo que se debe actuar a través de la prevención y del control de enfermedades crónicas no transmisibles, tales  como la diabetes, la hipertensión y las dislipidemias. Lo anterior, con el objetivo de asegurar un óptimo funcionamiento físico y mental,  una adecuada movilidad, capacidad para llevar una vida independiente, reducir el número de trastornos crónicos y la ausencia de depresión, prolongando al máximo la autonomía de las personas mayores y la capacidad de éstas por mantener sus actividades de la vida diaria (AVD).

El envejecimiento se  describe como un proceso fisiológico e irreversible, donde las personas mayores presentan cambios en su composición corporal y pérdida gradual de la funcionalidad de algunos órganos; con la consiguiente vulnerabilidad frente a situaciones patológicas.

Durante esta etapa, se observan cambios en el aparato digestivo, pudiendo generar mal nutrición, deshidratación, estreñimiento, disminución de la absorción de nutrientes, entre otros; lo que conlleva a la aparición de patologías asociadas a esta etapa de transición.

Por otro lado, existe un síndrome denominado “sarcopenia” que afecta a este gran grupo etario; donde se presenta una pérdida progresiva y generalizada de la masa y la fuerza muscular esquelética, pudiendo tener efectos negativos, como la discapacidad física, lo que tiene como consecuencia una mala calidad de vida.

En este sentido la nutrición juega un rol fundamental, debido a que una ingesta adecuada con la selección de nutrientes específicos para cada adulto mayor, proporciona una buena calidad de vida y disminuye los riesgos asociados a este grupo etario, dando un enfoque profiláctico y preventivo a la involución que se presenta en esta etapa del ciclo vital, es decir antes de que se instale el daño.

En relación a lo anterior se considera de vital importancia la alimentación de las personas mayores, ya que constituye un factor esencial en la prevención de la morbilidad y de la mantención de funcionalidad cognitiva, motora y de un adecuado funcionamiento de los órganos, asegurando una vejez digna, un óptimo estado de salud y por consiguiente una mejor calidad de vida que asegure la inclusión del adulto mayor a la sociedad actual, potenciando al máximo sus capacidades y experiencias de vida, con condiciones físicas y psicológicas adecuadas.

 

Maite Ferrer Prieto

Enfermera Jefe Área Coordinación